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APRECIADOS/AS BARCELONISTAS

Hoy decimos bien alto y claro que nos encontramos al inicio de una gran etapa, próspera, ilusionante y cargada de títulos. Donde otros ven tragedia, nosotros, la candidatura encabezada por Toni Freixa, rechazamos de forma contundente esta visión catastrofista. Nosotros vemos oportunidades. Hacen falta muchas tormentas perfectas para acabar con un club con 121 años de historia extraordinaria.

Como otras veces, saldremos de esta porque somos una FUERZA SOCIAL de 150 000 SOCIOS y 171 000 peñistas al frente de una entidad con el patrimonio más grande posible, recursos ilimitados y, por encima de todo, una identidad única que se expresa en un fútbol diferente, cautivador y capaz de dominar el mundo. Ya lo hemos hecho y podemos volver a hacerlo.

Ahora mismo estamos al final de un ciclo importante: el del mejor equipo de la historia del Barça y del fútbol. Se nos acaba el núcleo inolvidable del SEXTETO y los dos TRIPLETES. Es totalmente cierto. Pero nos queda el modelo y el molde. Sabemos que el éxito es apostar por los jugadores de casa, detectar el talento y apuntalar las posiciones más necesitadas con futbolistas comprometidos. ¿Qué significa esto? Pues que los grandes títulos no se ganan con dinero. Que le pregunten, si no, al PSG, al City o al actual Manchester United.

A diferencia de ellos, y como ya hemos hecho nosotros antes, los últimos campeones de Europa, Liverpool y Bayern, han formado sus equipos con paciencia y trabajo. El Barça puede tener lista otra regeneración provechosa en poco tiempo. Disponemos de herramientas y de nuestra propia fórmula mágica.

Nuestros jugadores foráneos tienen que venir por lo que somos y representamos, no por el dinero. Los cracks saben que con la camiseta del Barça pueden ganar el Balón de Oro.

El modelo que ya tenemos, amparado por el conocimiento y la experiencia formativa de la Masia desde 1979, no es solo deportivo; es también, e inseparablemente, la clave de nuestra estructura económica.

Lo tenemos claro. Cuando gestionamos bien el fútbol, ganamos títulos y dinero. Cuando se hace mal, como ha ocurrido desde 2015, no ganamos ningún título en Europa y encima nos cargamos de deudas y de fichas inalcanzables, arrastrándonos a una inestabilidad social como la que estamos a punto de superar si el socio, sabiamente, escoge bien un nuevo presidente, como Toni Freixa y su equipo.

Ha sido un error generalizado separar la funcionalidad económica de la deportiva; es decir, obsesionarse con la generación de ingresos para llegar a facturar 1000 millones solo para pagar las nóminas. Facturar sin beneficios, no obstante, no lleva a ninguna parte. ¿No nos habría ido mucho mejor racionalizar el gasto en compras y salarios, actuando con una buena visión de futuro sin tener en cuenta la presión de los medios de información y del entorno?.

Si hubiéramos vendido a Cillesen y Arthur sin comprar a Neto y Pjanic, habríamos ganado 80 millones de euros netos. Y si no nos hubiéramos gastado los 190 millones del beneficio de Neymar, seríamos al menos 250 millones más ricos, tendríamos reservas y seríamos un club poderoso también en tiempos de pandemia.

NO CALEN MOLTS MÉS RECURSOS, JA FACTUREM GAIREBÉ 1.000 MILIONS. NOMÉS CAL GESTIONAR BÉ ELS QUE TENIM.

Lamentablemente, estas urgencias continuadas han provocado los últimos 12 años un aumento de las políticas que han alejado al socio del Camp Nou. Incluso se ha ofrecido dinero a nuestros abonados para que no vayan a los partidos. Esto debe replantearse.

Existen muchísimas alternativas que, precisamente, implican recuperar el ambiente en el Estadio, ampliar el uso social de las 99 354 localidades e ingresar entre 10 y 15 millones más por temporada con el campo siempre lleno.

Existen colectivos de socios auténticos y fieles a quienes queremos ofrecer un mejor servicio, facilidades y acogida. Son aquellos que siempre hacen un uso personal y social del abono, son nuestra gente de la Grada de Animación, los socios en lista de espera, los peñistas y, naturalmente, los miembros del Senado. Todos ellos tienen que llenar el estadio sin perjuicio, al contrario, de los turistas y sus compras.

Confiamos, por supuesto, en que la vacuna contra la COVID-19 lo permita, como parece ser.

Confesamos que somos unos enamorados de nuestra manera de entender y de jugar al fútbol. Porque es esta esencia idiosincrática la que nos muestra y marca la gestión de los recursos. Si tomamos como partido paradigmático la final de Wembley de 2011, nuestros "pequeños" dieron una lección al Manchester United, un equipo físico y con buena calidad técnica.

Nosotros mostramos lo que somos: talento propio, inteligencia táctica, dominio del balón, tener el control del partido desde la recuperación y la presión de nuestro juego de ataque, basado en el aprovechamiento del espacio y la habilidad de evitar el cuerpo a cuerpo. Esto define nuestro fútbol. Ganamos aquella Champions y 49 millones de euros de beneficio la temporada siguiente como consecuencia directa del éxito.

Todavía no se había instalado ni promovido esta terminología y visión del Barça como "MARCA" dentro del orden futbolístico mundial, que rechazamos de lleno.

NO SOMOS UNA MARCA, SOMOS EL MEJOR CLUB DE FÚTBOL DEL MUNDO: SOMOS IDENTIDAD Y VALORES, SOMOS SENTIMIENTOS Y EMOCIONES.

SER DIFERENTES DEL RESTO ES PRECISAMENTE LO QUE NOS HA HECHO GRANDES EN EL MUNDO.

RECUPERAR Y MANTENER ESTE RASGO SINGULAR Y ÚNICO NOS PERMITIRÁ VOLVER A SER LÍDERES GLOBALES COMO MODELO DE GESTIÓN IMPOSIBLE DE REPRODUCIR PARA LOS DEMÁS.

Aseguramos que el Barça genera mucha riqueza con el fútbol, mientras que clubes que son Sociedades Anónimas, propiedad de los magnates del petróleo, de capital árabe, americano o ruso, de un fondo de inversión o de una corporación multinacional, han fracasado intentando hacer malas copias del FC Barcelona.

¿Por qué? Porque se han obsesionado con ser solo empresas, imperios esclavos del marketing, alejándose cada vez más de lo que somos nosotros, MÁS QUE UN CLUB, con valores de fidelidad a la idea genuina de Gamper, de mirar la vida a través del fútbol, con un fortísimo arraigo social y de país y una vocación de integración universal desde la independencia de cualquier poder ajeno.

Los demás, incluyendo a barcelonistas de buen corazón que se dejan llevar por la demagogia empresarial y la explotación en una visión artificial y comercial del Barça como "MARCA", están perdiendo de vista la expansión y el retorno de la fidelización de la fuerza mundialmente encantadora de lo que somos simplemente: el Barça.

Querer ser el City, el PSG o el Manchester United no tiene sentido si podemos ser el Barça. Es un error grave, como ya se ha demostrado.

No queremos hacer clientes, sino consolidar y hacer ver a los desorientados que nuestro tesoro, el más grande e irrenunciable, es ser "Fidels al Barça" (Fieles al Barça).

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